Abuso de poder y resistencia feminista Red Chilena contra la violencia hacia las Mujeres, 2015

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Abuso de poder y resistencia feminista

Red Chilena contra la violencia hacia las Mujeres, 2015


El año 2015 dejó en la memoria diversos ejemplos de abusos de poder de la elite política y económica del país. Abusos que se han evidenciado en prácticas de colusión y corrupción de reconocidos empresarios que operan como dueños del país, de militares, de dirigentes del futbol, y de políticos de todos los colores. Esta forma arbitraria e impune de ejercicio de poder no sólo está vinculada a la esfera económica.

También es abusivo que el parlamento, las iglesias e incluso sectores ‘progresistas’, en el contexto de la discusión sobre el proyecto de ley de despenalización del aborto en 3 causales, pongan en tela de juicio las denuncias de violación que realicen las mujeres, o responsabilicen a las mismas de dichos actos, relativizando la gravedad de la violencia sexual. También vimos con horror, una gigantografía en la ruta 68, financiada por grupos conservadores, que intentaba igualar el aborto con la tortura, muerte y desaparición forzada de personas durante la dictadura cívico militar.

Es abusivo que los medios de comunicación y la publicidad utilicen los cuerpos de las mujeres, para instalar en el circuito del consumo, un producto o una necesidad mercantilizada. Igualmente es abusivo, que sectores de la cultura y la política tengan actitudes derechamente misóginas. Lo anterior demuestra la lógica del poder hegemónico, que se apodera de todos los espacios. En rigor, es la lógica de una cultura patriarcal y capitalista, que se mueve entre estrategias de acumulación de riquezas y la subordinación de los cuerpos y la vida de las mujeres.

Por ello, el abuso de poder esta intrínsecamente asociado a la violencia hacia las mujeres, y en este sentido, su expresión máxima se evidencia en los femicidios de adultas, jóvenes y niñas. El año 2015 nos deja 58 mujeres menos, asesinadas por ser mujeres.

Las feministas hemos resistido históricamente estas lógicas patriarcales, naturalizadas e internalizadas por quienes integramos la sociedad. Y seguiremos haciéndolo.

En el año 2015, continuamos generando movimiento. Múltiples iniciativas y colectivos feministasemergen a lo largo y ancho del país: en sectores rurales y poblacionales, en liceos y universidades,en sectores de disidencia sexual, en trabajadoras organizadas, en nuevos partidos políticos ymovimientos sociales, entre otros.

Exigimos la despenalización del aborto en toda circunstancia, afirmando el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida.

Rechazamos los estereotipos y la objetualización de los cuerpos de las mujeres en la publicidad sexista, y denunciamos la banalización de la violencia hacia las mujeres y los femicidios en los medios de comunicación.

Cuestionamos el sexismo en la educación, que produce y reproduce desigualdades entre hombres y mujeres, promoviendo nuevas reflexiones y relevando experiencias que desmontan la discriminación en el sistema educacional.

Denunciamos la inoperancia de los tres poderes del Estado frente a la violencia contra las mujeres, y exigimos respuestas coherentes con la gravedad del problema, en cumplimiento a los compromisos adquiridos por los distintos gobiernos.

Desde la Red Chilena desarrollamos la novena versión de la campaña ¡Cuidado! el machismo mata, que permite identificar la violencia que vivimos y desnaturalizarla socialmente.

Solidarizamos entre nosotras, nos apoyamos, acompañamos a mujeres que viven violencia y enfrentan juicios, o a quienes deciden con autonomía sobre su cuerpo. En este acto se encuentra la resistencia más férrea a la dominación, a la sumisión. En el acto de sororidad se encuentra nuestra rebeldía y resistencia contracultural.

Las feministas tenemos la capacidad y la posibilidad de seguir aportando con claridad y convicción al cambio cultural, social y político que tanto anhelamos.