POR NUESTRAS HERMANAS CHILENAS
Avanzar sin transar, todos nuestros derechos ¡AHORA y SIEMPRE!

A trece años de la ratificación por el Estado Chileno de la Convención de Belém do Pará - que estableció la específica correlación existente entre los Derechos Humanos y las mujeres, visibilizando una problemática y una violación a los Derechos Humanos para combatir su aceptación
y su naturalización cultural - hemos avanzado de forma dispar en el efectivo cumplimiento y garantía de los derechos en ella garantizados.
La ciudadanía de las mujeres comienza y culmina en sus cuerpos, territorio personal y privado sobre el cual deben estar capacitadas para adoptar decisiones libres y soberanas, sin verse sujetas a coacción o violencia. La autonomía es, por lo tanto, condición fundamental para dicho ejercicio, en especial en el terreno de la sexualidad y la reproducción, espacios donde históricamente se enfrentan a distintos dispositivos de control y sujeción. La penalización del aborto es, con toda certeza, una de las restricciones más duras y que más ha costado enfrentar en todo el mundo. Y Chile no es la excepción. Por el contrario, nuestro país pertenece al tristemente conocido grupo de naciones con las leyes más restrictivas del planeta, siendo el aborto penalizado en toda circunstancia.

La violencia como fenómeno individual tiene connotaciones diferentes a las de la violencia que se ejerce en lo público, sea esta social, política o delictual. Las causas, formas y ejercicio de la violencia pública, han sido históricamente habladas y como fenómeno cultural se sanciona desde los códigos de ordenamiento y administración de los Estados y gobiernos. Esa violencia estructural de las sociedades se articula desde discursos geo-políticos que sostienen el orden histórico vigente. Por otra parte, los códigos penales de cada sociedad sancionan la violencia delictual, intentando mantener la buena convivencia social y la preservación del bien común.
Libertad para hacer lo que te plazca por supuesto dependiendo de la clase social en que naciste. Y para las mujeres que tienen dinero, la ilegalidad del aborto es una anécdota. Salen del país a cualquier otro donde este no esté penalizado (Chile tiene una de las leyes más anacrónicas al respecto, ni siquiera comparable a los países musulmanes donde supuestamente las mujeres tienen tan pocos derechos).
La violencia simbólica está presente en los órdenes de nuestra cultura como murallas invisibles que afirman la normalidad de nuestros mundos cotidianos.

En los últimos dos años han tomado cierta relevancia en los medios de comunicación los casos de femicidios, término acuñado por organizaciones feministas y de mujeres, y tomado por la prensa para dejar atrás el ya obsoleto concepto de “crimen pasional”.
EL MACHISMO MATA
Hace un año, al inicio de la campaña ¡CUIDADO! EL MACHISMO MATA en julio de 2007, la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual denunció la ocurrencia de 300 femicidios en un período de seis años y medio (entre 2001 y 2007). En el último año y medio más de 100 mujeres han sido asesinadas: 62 en 2007 y 42 en lo que va de 2008.
El movimiento feminista y de mujeres conmemora este 8 de Marzo para exigir respeto a la vida, dignidad, libertad y autonomía de las mujeres. Esto, porque nuestro diario vivir está cruzado por la discriminación, la exclusión, la violencia sexista/machista y por la negación de nuestros derechos como mujeres diversas y sujetas políticas.
DEFENDAMOS EL ACCESO AMPLIO Y LIBRE A LA ANTICONCEPCION
Las mujeres chilenas exigimos que se respete nuestro derecho a contar con anticoncepción moderna y eficaz para regular la fecundidad y poder decidir libremente cuándo tener hijos e hijas, o a no tenerlos.
“Toda la vida de las mujeres, desde la infancia hasta la vejez, está ensombrecida por la violencia, como amenaza o como realidad”. Marcela Lagarde.
Marlen Olivarí sólo llega a insinuar el regocijo que le produce un baile lésbico pero no compromete datos biográficos en su toma de partido. Michelle Bachelet se considera la principal víctima de femicidio en Chile, mucho más que las pobladoras degolladas, masacradas, acuchilladas y muertas a palos. Carla Ballero no quiere ser bandera de lucha de las mujeres golpeadas. Tonka Tomicic decide lavar en casa los trapos sucios de su cahuín laboral, olvidando que "la casa" de los trabajadores de televisión es el set.
Al menos 59 mujeres han sido asesinadas en Chile en el transcurso del 2007. Nadie puede quedar indiferente ante la afirmación ¡CUIDADO! EL MACHISMO MATA.
Hace rato me da vueltas
un tema muy importante
me pone de mal talante
y la rabia se me suelta.
Armemos una revuelta
pa´ hostigar al parlamento
que está demasiado lento
y demos al femicida
un té con insecticida
dejémonos de lamentos. (bc)
Si me dices femicidio
me tiemblan hasta los huesos
me duelen vientre y pescuezo
saber d'este genocidio
que me hace prender un cirio
por todas las compañeras
que guardan en sus carteras
el miedo, el horror, la muerte
quisiera yo aquí traerte
la vida y la paz certeras. (cd)
Yo levanto esta protesta
con mi más tajante voz
La creciente visibilidad de la violencia contra las mujeres y el femicidio está generando una serie de reacciones del machismo mas recalcitrante de connotados analistas, periodistas y comunicadores. Con indignación hemos visto el programa Tolerancia Cero el domingo recién pasado en donde sus panelistas, haciendo gala de su habitual misoginia, fanfarronería e ignorancia, se permitieron minimizar los asesinatos de mujeres por razones de género/femicidio hasta el punto de cuestionar la necesidad de que se les identifique y sancione como tales.
Como una forma de evitar la intolerancia, relativa a las convivencias de distintos modos de existencia de personas, etnias, culturas, opciones sexuales, religiones y lenguas diversos en las sociedades contemporáneas, se ha acuñado el término de “lo políticamente correcto”, para corregir prácticas y decires demasiado intolerantes o dogmáticos, que no se condicen con la voluntad de profundizar modos de vida amables y democráticas para compartir los espacios y las costumbres ajenas.
En nuestro país, entre los años 2001 y 2007, han sido asesinadas más de 300 mujeres. La mayoría de ellas a manos de hombres con quienes tenían o habían tenido relaciones de intimidad y confianza, y una cantidad muy significativa a manos de desconocidos que las abusaron, violaron y asesinaron. Esta cifra ha sido construida por la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual en base a casos aparecidos en la crónica roja de la prensa y a la revisión de algunos expedientes judiciales, ya que no existen registros oficiales.
La violencia contra las mujeres en el espacio doméstico es una realidad crecientemente reconocida. Sin embargo, la reducción del fenómeno social a una de sus manifestaciones, y la identificación de las mujeres sólo como víctimas, están siendo obstáculos para acelerar las transformaciones culturales que su erradicación requiere. Reconocer las diversas manifestaciones de violencia contra las mujeres como parte fundamental de una construcción cultural basada en el poder y dominio masculino permitirá reconocer las claves para efectuar las necesarias transformaciones.

Es lamentable que los medios de comunicación persistan en calificar hechos de violencia contra las mujeres como un tema pasional o de celos. También se tiende a decir, como opinó Felipe Camiroaga en “Buenos Días a Todos” (emisión del 21 de marzo pasado), que quienes lesionan a sus parejas incluso hasta provocarles la muerte, están más bien en un estado de enajenación mental.