Este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, salimos a las calles nuevamente para conmemorar la histórica lucha y porfía de los feminismos, en un periodo donde el recrudecimiento de la violencia acontece en diversos territorios a nivel mundial, con la llegada al poder de la ultraderecha y su alianza global.
Vemos con alarma cómo los discursos de “seguridad” utilizan el miedo para impulsar narrativas de odio y construir “enemigos” dentro del imaginario colectivo: población migrante, personas racializadas, feministas, personas trans, entre otros. Para sectores conservadores y de ultraderecha, la responsabilidad recae siempre sobre los hombros de grupos históricamente desfavorecidos.
Frente a estos discursos de terror y políticas de muerte, preservamos nuestra memoria y recordamos la primera movilización convocada un 8 de marzo por el Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH) en 1936, además de la insistencia, persistencia y tenacidad que han tenido mujeres organizadas en conjunto con otros movimientos sociales. La organización política de las mujeres a través de la historia, es lo que ha permitido avanzar en lo referente a nuestra salud sexual y reproductiva, el divorcio, el derecho a voto, e instalar aquellos horizontes que nos mantienen aún movilizadas. Somos herederas de la lucha que dieron las mujeres en defensa de la vida durante la dictadura cívico-militar en Chile, enfrentando la dura represión, las desapariciones forzadas, la tortura y otras violaciones a los derechos humanos.
Reafirmamos con fuerza aquellos acuerdos sociales que se venían impulsando en esos años y que han permeado las conciencias de amplios sectores, contribuyendo así a la desnaturalización de la violencia machista y la importancia de su erradicación, la capacidad de autodeterminación de las mujeres para desarrollar sus proyectos de vida, la obligación del Estado de garantizar acceso a derechos básicos, la necesaria protección a las vidas de personas LGBTIQAN+, entre otras.
Insistimos en que la violencia extrema hacia las mujeres no ha retrocedido y ocurre mayoritariamente dentro de nuestros hogares. A su vez, la violencia hacia nosotras ha tomado otras formas de expresión como por ejemplo, dentro de las plataformas digitales. Hemos insistido en que es fundamental avanzar en la prevención, para visualizar el ejercicio de nuestro derecho a vivir vidas libres de violencia.
Un vergonzoso proyecto de ley se fragua en el Senado en estos días. Proponer siquiera que criminales de lesa humanidad, femicidas y otros agresores puedan conmutar sus penas es un grave ultraje a toda la historia de nuestro país. Liberar a criminales como Miguel Krassnoff, Julio Pérez Silva o Hugo Bustamante, son señales que destruirían lo logrado tanto en materia de verdad y justicia, como en derechos de las mujeres. ¿Quién podría confiar su testimonio de violencia a instituciones que perpetúan la protección a los agresores? Elegimos la memoria, elegimos la vida y la protección de niñas y mujeres, decimos fuerte y claro: ¡NO A LA IMPUNIDAD!
Capitalismo, patriarcado y colonialismo muestran su peor –y verdadera– cara a través del despliegue de la guerra, una profunda crisis democrática y de obsolescencia de la doctrina de los DDHH, ante los intereses imperialistas. Pese a ello, tenemos la firme convicción de ser un movimiento histórico, organizado y revolucionario: resistiremos a sus políticas de muerte, con voluntad colectiva, sabemos desafiar el orden y es lo que haremos. Este 8 de marzo, ¡NOS VEMOS EN LAS CALLES!
DECLARACION-RED-CHILENA-CONTRA-LA-VIOLENCIA-HACIA-LAS-MUJERES-8-DE-MARZO-2026