La reconstrucción de Talca como zona afectada por el terremoto descansa sobre los cuerpos de alrededor de 700 mujeres que en vista de la precariedad laboral han tenido que aceptar trabajos como limpiar la ciudad sacando escombros en condiciones deplorables. Esto repercute directamente en la salud de las mujeres, la continencia urinaria es ejemplo de ello, mujeres no cuentan con baños químicos. También podrían sufrir desprendimiento del útero por la fuerza que realizan con las carretillas; exponen su piel al sol sin que se les brinde protector solar como lo indica la ley al respecto. Comen en la calle con sus viandas y trabajan con zapatillas o zapatos cuando en realidad deberían proporcionarles botas con los números de sus pies y no para hombres, como ha ocurrido en algunos lugares. La ejecución de estos programas de empleo los están llevando a cabo militares de la zona junto a nuevos contingentes que el Estado está movilizando desde el norte del país. Lo que recrudece aún más la violencia institucional y simbólica porque las mujeres están siendo custodiadas y vigiladas por estos militares. Guacolda Saavedra Coordinadora de La Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual del Maule contó que se pudo enterar de la situación que están viviendo las mujeres en el Maule “de forma clandestina” por el relato de una mujer que fue a un baño de una junta vecinal. Porque resulta imposible conversar con ellas en el lugar de trabajo, no las dejan hablar ni tomar contacto con extraños/as. “Inmediatamente llega un militar y a ti te preguntan para qué quieren las fotos, por qué estás hablando con esa persona”, indicó Guacolda. “Lo otro que nos preocupa es el tema de la salud sexual y reproductiva de las mujeres, a ellas no se les ha hablado de la prevención de las infecciones de transmisión sexual y de VIH, ni tampoco se les están entregando métodos anticonceptivos, como condones”, señaló Guacolda. Este tema es particularmente sensible porque las mujeres están exponiéndose a relaciones sexuales desprotegidas en un contexto donde ha aumentado la población masculina con la llegada de estos nuevos contingentes militares. A este respecto El Centro Social Quidell funciona como punto focal de entrega de preservativos de la mesa de sexualidad del SEREMI de Salud del Maule. En estos momentos cuentan con muy pocos preservativos por lo cual APROFA hará una donación de ellos a esta zona afectada por el terremoto. La violencia en el espacio privado también ha aumentado, según la información recogida por Guacolda. Los hombres están cesantes y se quedan en el hogar “y como están inactivos, en una mente que no está ocupada empiezan a pasar muchas cosas y cuando las mujeres regresan, empieza a haber conflictos”, explicó Guacolda. Ante estas formas de violencia contra las mujeres, el Movimiento de Mujeres del Maule está visibilizando y denunciando todas estas expresiones de violencia que ellas han constatado, porque las propias mujeres afectadas no pueden hacerlo por temor a perder el trabajo.
26/12/2011
19/12/2011