por Anita Peña, Valparaíso
La tierra, nuestra tierra, tiene un valor de cambio y venta regulada por un grupo de países y empresas, es así como las semillas son patentadas por Monsanto, que controla más del 90% de las semillas del mundo, el precio de los alimentos aumenta y hay cientos de mujeres, niñas que mueren de hambre.
En Chile a partir de la ratificación del convenio UPOV 91[1]-que expresa los derechos del obtentor como dueño de la semilla- la empresa Monsanto pasa a ser la obtentora de las semillas chilenas. Esta empresa tiene una gran fama iniciada con la creación del gas naranja usado contra Vietnam y con ganarse más de un premio por ser la empresa más negativa para el planeta. Entonces ¿Cómo es posible que las y los parlamentarios hayan votado a favor de Monsanto? ¿Cómo es posible que la institucionilidad siga siendo cómplice del negocio que pone en riesgo la vida de cientos de mujeres temporeras?
Es amplia la complicidad de la autoridad política en los devenires de las empresas y el impacto del cambio climático, podemos comer salmones y nos tratan de ocultar la profunda contaminación de nuestras aguas, podemos comer un vegetal sin saber que es transgénico, los bosques los seguimos perdiendo, la tierra puede quedar sin pulmones, y las empresas forestales hablan de responsabilidad social. ¿En qué mundo vivimos? ¿Quién pone precio a nuestra calidad de vida?
Desde 1995 la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático realiza una Conferencia de las Partes sobre cambio climático, (COP) el objetivo que expresa, y poco practica, es reducir las emisiones de gases efecto invernadero causante del calentamiento global. Ya van 16 conferencias, la última COP16 realizada en Cancún, el año 2010, produjo en palabras de Silvia Ribeiro una organización Mundial de Comercio de Carbono, pues bien, en vez de acordar políticas enfocadas al cuidado del medio ambiente y nuestra tierra, los Estados y empresas partes deciden negociar sus emisiones y como siempre los que destruyen el mundo obtienen más riqueza a costa de nuestro Sur. Los países que más contaminan, entre ellos Estados Unidos, rompieron todo compromiso vinculante de reducir emisiones, no establecieron metas de reducciones y crearon un fondo climático que será administrado por el Bando Mundial.
Esta instancia internacional cada periodo que se reúne agota el respiro y explota nuestra vida. ¿Cuál es su verdadero objetivo? La palabra de los Estados Unidos es lo que se está acordando en cada reunión, o sea se da todo a quienes causan la crisis climática y nada para las víctimas.
Estas negociaciones nos afectan a todas las mujeres, las trabajadoras de la tierra son en su mayoría mujeres, no es ajeno que mientras aumenta la mano de obra de mujeres en la agricultura el uso de pesticidas se incrementa. Un estudio realizado por la Universidad de concepción[2] en temporeras de la VII Región demostró que todas tenían problemas de salud causado por su trabajo, entonces ¿Cuál es la posición de la política chilena? ¿Invisibilidad y complicidad?
El próximo 28 de noviembre se concretará en Durban una nueva COP17 ¿Cuál será la posición del Estado Chileno? ¿Defenderá la política individualista del dinero y aumento de cuentas empresariales? Bolivia en la COP16 fue el único país que dio muestras de la defensa de su tierra, siendo nuestro caso piñeril sólo podemos esperar que la tierra resista y el movimiento social insista.
[1] Ver en: http://www.upov.int/portal/index.html.es
[2] Ver estudio completo en: http://udec-cl.academia.edu/SoledadDuk/Papers/384424/ESTUDIO_CITOGENETIC...
16/5/2013
20/3/2013
15/11/2012