La
democracia sin las mujeres no es democracia. Este 8 de Marzo, Día
Internacional de la Mujer, fecha histórica que une a las mujeres de
todo el mundo luchando por sus reivindicaciones, convocamos con fuerza
de mujer a conquistar, defender y exigir nuestros derechos, avanzando a
una sociedad más igualitaria, ética y justa. Hoy más que nunca, unidas
en la diversidad, decimos: ¡Basta de discriminaciones, exclusiones y
violencias contra las mujeres!
Chile
está inmerso en esta crisis neoliberal, acentuándose cada vez más la
pobreza y la exclusión de la clase trabajadora. Las mujeres no estamos
dispuestas ni debemos pagar sus costos.
Por lo tanto denunciamos:
La
violencia contra las mujeres se recrudece. No se ha tipificado el
femicidio como crimen de género, a pesar de que en Chile son asesinadas
casi dos mujeres por semana, por el solo hecho de serlo.
Continuamos
ganando un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo
trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin
contrato laboral ni prestaciones sociales. Tenemos una deficiente
seguridad social y bajas pensiones. Hoy se pretende legislar a través
de la flexibilización, denunciamos el robo de las AFP y la reforma al
Código Laboral exigida por las organizaciones sindicales no ha sido
implementada.. Por ello la pobreza tiene rostro de mujer.
Continuamos
con la responsabilidad exclusiva de tareas domésticas y de crianza, con
un costo enorme en nuestra salud mental y física. Para las mujeres no
hay descanso.
El
aborto inducido sigue penalizado, y las mujeres que abortan
clandestinamente son denunciadas, maltratadas y encarceladas, lo que
afecta sólo a las más pobres.
La
anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo
dictatorial del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social
mayoritario a su distribución.
La
libertad sexual no se respeta en Chile. Las mujeres lesbianas son
perseguidas y acosadas, y la violencia sexual contra mujeres y niñas
permanece impune.
Las jóvenes son discriminadas de los servicios de salud sexual y reproductiva, y carecen de educación sexual laica y humanista.
Las
instituciones religiosas desconociendo la separación Iglesia-Estado
intervienen en las políticas públicas, en especial, las que promueven
los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Las
Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil,
trasgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.
La
Constitución de la dictadura militar continúa vigente, restringiendo
gravemente el ejercicio de nuestras libertades y derechos.
Aún no existe verdad y justicia respecto de las mujeres ejecutadas y detenidas desaparecidas en la dictadura.
El
sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es
discriminatorio con las militantes de los partidos políticos mal
llamados extraparlamentarios, y con las dirigentas sindicales y del
movimiento social en general.
El
Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de la
Convención sobre todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
(CEDAW, 1979) ni ha adecuado la legislación nacional a los instrumentos
internacionales de derechos humanos con los cuales se ha comprometido.
Estas
son algunas de las deudas históricas que cobraremos a quienes ostentan
y buscan el poder. Con un trabajo articulado, queremos ampliar la
democracia, exigir el respeto a las libertades y derechos individuales
y colectivos de las mujeres todas. Y en esta lucha nos unimos a
nuestras hermanas de América Latina y el Caribe, haciendo de la
integración de los pueblos un muro de contención contra el sistema
capitalista neoliberal y su crisis sistémica.
El
sistema capitalista neoliberal, explotador y depredador, ha desatado
una crisis mundial de proporciones que castiga a la humanidad entera,
destruye el medio ambiente, arriesga la seguridad alimentaria y
debilita los sistemas democráticos. En su accionar, ha reforzado más
que nunca la discriminación contra las mujeres, potenciando la
violencia patriarcal sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos.
Por
lo anterior, y por todas nuestras demandas democráticas e históricas,
hemos decidido marchar el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer,
realzando nuestras diferentes identidades y consignas, bajo un lema
común. A partir de las 10.30 A.M., desde la Estación Central hasta el
Paseo Bulnes, ocuparemos el espacio público que nos pertenece.
Organizaciones y personas convocantes:
Central Unitaria de Trabajadores/as
Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual
Movimiento pro Emancipación de la Mujer Chilena, MEMCH
Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe
La Ciudad de las Diosas
Foro Red de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos
Mujeres del Partido Comunista de Chile
Solidaridad y Organización Local
Marcha Mundial de Mujeres-Chile
Amnistía Internacional Chile-Equipo Derechos Humanos de las Mujeres
Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI
Asamblea de Mujeres Cristianas de Izquierda
Mujeres del Partido Socialista
Juventudes Comunistas
Asociación Nacional Trabajadores del INP ANATRINP
Comité Sindical de Mujeres
Asociación Nacional de Empleados Fiscales ANEF
Conspirando
Sindicato Arzobispado
Sindicato de Trabajadores Universidad Diego Portales
Mujeres del Partido Demócrata Cristiano
Mujeres al Micrófono
Feministas Tramando
Rompiendo el Silencio/ Revista de Cultura Lesbiana
Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos