Discurso de Daysi Flores a nombre del movimiento de mujeres de la región en Lanzamiento de la Campaña de la Campaña de la ONU

07/12/2009
Escrito por: 
Daysi Flores

Discurso de Daysi Flores a nombre del movimiento de mujeres de la región en el Acto Protocolar del Lanzamiento de la Campaña  de la ONU

Guatemala, 25 de noviembre, 2009

El tiempo de las mariposas es muy conocido y recordado por los movimientos sociales y feministas de América latina. Las hermanas Mirabal (a quienes se conocía como las mariposas) se negaron a vivir bajo el yugo de la dictadura y del abuso sexual. La resistencia a la dictadura se castigaba, al igual que ahora, con la tortura, la prisión y la muerte. Es por eso que el movimiento feminista decidió, desde el primer encuentro feminista latinoamericano y del Caribe en 1980, conmemorar el 25 de noviembre, escogiendo ese día para desarrollar acciones de denuncia de la violencia de género contra las mujeres en sus casas, en la cama y en las calles, la violación, el acoso sexual y la violencia de funcionarios públicos, incluso la tortura y los abusos sexuales y sicológicos sufridos por presas políticas y comunes.

Desde 17 de diciembre de 1999, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró oficialmente el 25 de noviembre Día Internacional de la No violencia contra las mujeres, muy pocas personas fuera del movimiento feminista recuerdan el sentido original de la conmemoración de un día tan importante como éste: los dictadores son femicidas... matan con la sentencia de muerte y matan a las abusadas en vida. Por eso las Feministas en Resistencia tenemos la consigna: Ni golpe de estado, ni golpes a las mujeres. Y como feministas de la región sabemos que también podemos recibir golpes desde los estados. Tenemos conocimiento de que la violencia de género contra las mujeres tiene su raíz en la desigualdad, pero interactúa con todas las demás desigualdades que se materializan no solo en dictaduras político-militares sino también en dictaduras religiosas, raciales, étnicas y de clase.

En el marco de la conmemoración de un día con tanto valor y peso histórico para el mundo, hoy, presenciamos el lanzamiento de la campaña del Secretario General de las Naciones Unidas: Únete para poner fin a la Violencia contra las Mujeres. Esta campaña se enmarca en tres pilares fundamentales: No a la impunidad, Ni una Más, y Todos somos responsables.

Para nosotras, como mujeres de América latina, la No impunidad significa que no pueden existir estados desmantelados por poderes militares fácticos, intereses corporativos, corrupción, ni fundamentalismos religiosos. Un No a la impunidad pasa no solo por exigir castigo a los culpables, sino por la reparación y la restitución de derechos y por supuesto, la rendición de cuentas por parte de los estados en todo su conjunto. La violencia sexual en casos de conflictos militares ó políticos le arranca la vida a las mujeres, no solo las que mueren, sino que las que viven en medio de la falta de responsabilidad del Estado y la complicidad de la sociedad con los agresores lo que les impide siquiera, romper el silencio; En México como antes en Guatemala son decenas de casos de mujeres (en su mayoría indígenas) violadas por el ejército y por cuerpos de seguridad en el marco de acciones represivas que continúan impunes, como los casos de Atenco, Oaxaca, y Huehuetenango en Guatemala. Y en Honduras, el golpe de estado ha dejado un saldo alarmante de mujeres agredidas y abusadas sexualmente por las fuerzas militares represoras.

Cuando las feministas latinoamericanas decimos Ni una más, reafirmamos nuestro compromiso para imaginarnos un mundo diferente al que estamos habitando, porque ahora: 2 de 3 mujeres mueren en Centroamérica por el simple hecho de ser mujeres, en Costa Rica mueren 30 mujeres al año, en Panamá han asesinado a 68 mujeres en este año, en El Salvador, sólo en septiembre, fueron asesinadas 31 mujeres. En Guatemala murieron más de 831 mujeres el año pasado y en Honduras entre enero y octubre, 325 mujeres murieron de manera violenta y casi la mitad de los femicidios sucedieron durante el golpe de estado. No queremos Ni una muerta más, tampoco queremos una violada más, ni una golpeada más, ni una agredida sexualmente más, ni una defensora de los derechos de las mujeres perseguida más; En Nicaragua numerosas feministas han sido hostigadas, amenazadas, lastimadas físicamente, detenidas ilegalmente y difamadas públicamente por el gobierno de turno y en Honduras se incrimina en delitos comunes a mujeres, hombres, jóvenes, incluso niñas y niños que están resistiendo contra el golpe de estado.

Toda la sociedad tiene un papel fundamental para detener la violencia contra las mujeres, pero reconocemos la responsabilidad fundamental de los estados electos democráticamente para avanzar en la construcción de los derechos humanos de las mujeres y en particular el derecho a una vida libre de violencia.

Alda Facio plantea que han transcurrido 30 años desde que la Asamblea General de la ONU aprobara la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, (CEDAW), Con este histórico evento la ONU reafirmó la necesidad de que Cada Estado miembro se apartara del concepto clásico de la igualdad como un dato para entenderla como un valor transformado en derecho humano.

Tomando este entendimiento de la igualdad, las mujeres centroamericanas, mesoamericanas, latinoamericanas planteamos al secretario general de las naciones unidas que para vivir una vida libre de violencia necesitamos tres tipos de respuestas:

Respuestas prácticas: que se traduzcan en instituciones y presupuestos dignos encaminados a resolver los problemas de la vida cotidiana de las mujeres: atención, respuesta, acceso a los recursos económicos, políticos, organizativos, culturales, mediáticos y naturales, que garanticen el ejercicio de una vida con dignidad.

Respuestas políticas: No podemos aceptar ni apoyar estados debilitados e instituciones secuestradas por poderes fácticos que se ensañan contra los derechos humanos, contra los derechos de las mujeres y que restringen todas las libertades. También debemos defender la laicidad de los estados y rescatar el derecho a tener derechos como seres humanos sin importar el sexo, la clase, etnia, religión o territorio que habitemos… las políticas de mercado atentan contra la igualdad de las mujeres, por eso necesitamos políticas económicas solidarias que reten el sistema de intercambio y explotación para convertirlo en un sistema que promueva dar, convivir, cuidar y redistribuir los recursos disponibles.

Respuestas simbólicas: El sistema patriarcal se basa en la violencia, la explotación de los recursos naturales y humanos; este sistema despliega mecanismos que sustentan el poder de dominio en las relaciones desiguales que justifican la misoginia, la subordinación de unas culturas a otras, el racismo y la violencia sobre el cuerpo de las mujeres.

Necesitamos crear referentes que hagan énfasis en el reconocimiento de la creatividad de las mujeres, la valoración del cuidado, el cuestionamiento a las culturas patriarcales, la promoción de las artes, los saberes ancestrales y …. la validez de las emociones.

Toda acción que no responda a estos tres niveles de manera integral y sin dicotomías ni jerarquías, estará incompleta. Demandamos un compromiso de todas y todos, de los movimientos sociales, de los pueblos, de las familias, de las instituciones y de las Naciones Unidas, para tener un papel más activo, propositivo, responsable y beligerante con el destino de la humanidad.

La violencia contra las mujeres es inadmisible, intolerable, injustificable. Las mujeres aquí y en todo el mundo ya no admitimos, toleramos ni justificamos que nos quieran quietas, calladas y con miedo. Rompemos el silencio y exigimos acción. Una acción política que no esté separada de la vida.

Y como un acto simbólico, político y práctico de recuperación de los espacios, unimos nuestras voces a la de las compañeras feministas de Guatemala en su iniciativa por convertir el estadio del ejército en el Estadio de la Paz.